Algunos padres me habéis preguntado si es posible hacer un viaje para ver Auroras con niños. Mi respuesta en un «sí» rotundo. Pero hay que plantearlo como un viaje que contemple más actividades, no sólo salir en busca de las Auroras Boreales. El primer motivo, sin ser aguafiestas, porque puede que volváis del viaje sin verlas, además del frío y del aburrimiento esperando ver alguna luz en la noche. Y el segundo, que los niños pueden disfrutar de otras actividades divertidas durante el día. Por eso, recomiendo planificar el viaje durante los meses de septiembre y octubre, en los que no hace tanto frío, o bien en febrero y marzo, que habrá mucha, mucha nieve, las temperaturas son frías pero no tan extremas como en diciembre o enero, cuando no se ve el sol. Porque hay que tener en cuenta que desde mediados de noviembre hasta mediados de enero tiene lugar la noche polar, es decir, 24 horas sin ver la luz del sol.
Como decía, septiembre y octubre son meses muy buenos para ir en busca de auroras porque no hace tanto frío. Se pueden planificar rutas de treking y además los lugares son más accesibles al no haber nieve (o muy poca). La parte negativa es que suele llover bastante, desde primeros de octubre aparecen las primeras nevadas, que mezclado con los preciosos paisajes de otoño otorgan unas maravillosas vistas de los paisajes.
Por otro lado, partir de mediados de febrero las horas de luz se van prolongando según avanza el mes, así que se pueden planificar actividades divertidas en la nieve durante el día. ¡A los niños les encantará!
Laponia es un lugar mágico, aquí dejo una lista de actividades:
- Pasear en un trineo tirado por huskies y disfrutar con los perros en el propio recinto.
- Visitar una granja de renos y conocer la forma de vida autóctona de los samis.
- Practicar esquí alpino y esquí de travesía.
- Para los adolescentes, montar en moto de nieve será una gozada.
- Pasear y jugar con la nieve.
- Disfrutar de las vistas


Rovaniemi (Finlandia)
Está situado justo encima del Círculo Polar, en Finlandia. Es uno de los destinos más populares para viajar con niños porque alberga la Ciudad de la Navidad y la casa oficial de Santa Claus. Está bien conectado por avión con Helsinki y Estocolmo. La parte negativa es que al estar en el interior de Finlandia, las temperaturas en invierno pueden bajar hasta los -20 grados o más.
Tromsø (Noruega)
Al ser una ciudad grande tiene de todo. Museos, un par de centros comerciales y, si el día no es agradable, se puede visitar el acuario Polaria, que tiene actuaciones de focas y piscinas con la fauna marina del ártico. De camino hacia Narvik, se encuentra Polar Park, un parque natural donde viven animales árticos como el lobo, el reno o el alce.
El frío del invierno es menos extremo que en el interior del país, al estar bañada por el mar y los fiordos, gracias a la corriente del golfo de México que suaviza las temperaturas. Llegar a Tromsø es muy fácil en avión desde Oslo, Londres o Copenhague. Hay muchos aviones al día y el aeropuerto está en la misma ciudad, lo que facilita y abarata el desplazamiento.